sábado, 25 de octubre de 2014

Arte caleidoscópico

      


Con este nombre he querido reunir dos experiencias artísticas que considero tienen mucho en común. Se trata de "Variations Acousmatiques" (*) de Denis Dufour y de "A Candy Factory Project: in Rome" (*), obra de Federico Baronello y Takuji Kogo.

Si nos paramos a oír detenidamente la primera pieza que os propongo, posiblemente comenzaréis a visualizar una serie de imágenes que parecen rebotar contra espejos, alejarse, regresar, con ciertos elementos conductores como el canto de los pájaros o evocaciones femeninas que construyen en nuestra mente un ambiente donde los sonidos parecen desdoblarse logrando un efecto similar al que visualizamos cuando miramos a través de un caleidoscopio en el tránsito de una imagen a otra dado por el movimiento giratorio al que le sometemos con nuestras manos. Cada vez que cierro los ojos y oigo esta pieza que os he seleccionado,  me siento dentro de uno de estos artilugios ópticos de efecto multicolor, como si viajara y transita por cada una de sus líneas, perdiéndome en cada matiz, habitando una metamorfosis discreta configurada por la suma de pulsos.

La música de Denis Dufour podría calificarse como concreta o acusmática y para aquell@s que no tengan una idea muy clara de lo que esto implica, he recogido la siguiente cita de Francisco Ramos, crítico de distintas revistas especializadas como Scherzo, Nueva Música o Espacio Sonoro:
En un intento por preservarla de la electroacústica y hacerla más purista, Bayle acuña la expresión acusmática del griego akousme (Pitágoras impartía sus enseñanzas situado detrás de un telón con el fin de que sus discípulos no le vieran y no pudieran concentrarse más que en su discurso: había que escuchar). Acusmático es, pues, "lo que se oye", ruido imaginario o del que no se saben sus orígenes; un arte, según Bayle, "que se rueda, se interpreta, se desarrolla en el estudio y se proyecta, posteriormente, en la sala por medio de altavoces, como en el cine". Requiere la acusmática "una honda técnica de escucha" y, parafraseando a Gaston Bachelard, Bayle insiste en que la "escucha es vigilancia. Inversamente a la función de la mirada, que recoge lo que hay fuera, la escucha está pendiente de lo que está detrás, lo que está oculto".
( Ramos, F. 2013. La música del siglo XX. Madrid: Ed. Turner Música. p. 206)
Volviendo a lo caleidoscópico, basta acercarse a la obra "A Candy Factory Project: in Rome" para averiguar el motivo de acogerlo bajo el nombre de este post. Tod@s aquell@s que os adentréis en esta obra veréis la evidente alusión a este instrumento óptico como recurso visual y expresivo. Personalmente, me atrajo el modo en que el uso de imágenes especulares realza la soledad del individuo en el presente mundo de la interconectividad y las redes sociales, el cual aparece definido por esa misma trama de espejos, de simetrías que conectan cada parte con el todo hasta obtener el que considero, un retrato fidedigno de la sociedad contemporánea.

¿Qué opinión os ofrecen estas piezas artísticas? ¿Qué tipo de cuestiones os evocan?
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(*) Referencias visuales y auditivas:
1. Variations Acousmatiques (Denis Dufour)
2. A Candy Factory Project: in Rome (Federico Baronello + Takuji Kogo)
3. Comentarios: Opus 1, 2, 3, 4 (Walter Ruttmann)

4 comentarios:

Timonera dijo...

Aunque, al pinchar sobre los enlaces que indicas, no me ha dejado (me pone "Material Protegido"), me ha entrado la curiosidad leyendo tu post, y lo he buscado en Internet.

Si entendemos el arte como una interpretación de la realidad a través de cualquier sentido, estoy de acuerdo contigo en que esta música evoca situaciones más o menos cotidianas que somos capaces de identificar con algunos sonidos.

Aún así, para mí el arte es más que eso. Yo entiendo este tipo de composiciones como un experimento psicológico, como acompañamiento de material audiovisual –una película por ejemplo-, etc… Sin embargo, como música por si misma, le falta un componente fundamental: el provocar el deleite de los sentidos. Difícilmente veo que este tipo de obras conecten con la parte interna relacionada con los sentimientos, que nos emocione, que nos exalte.

¡Un abrazo y gracias por la reflexión!

Luz dijo...

¡Hola Timonera! Creo que ya he arreglado lo de los enlaces. Si se pincha con el ratón sobre las palabras en morado ya se va donde hay que ir. Muchas gracias por avisarme de la incidencia para poder solventarla rápidamente :)

Leo atentamente tus palabras y esta vez no las comparto en su totalidad, lo cual es muy positivo porque entraríamos en el debate de qué se considera arte y qué no, cuestión que da para mucho en nuestra contemporaneidad.

Las obras de arte emocionan, exaltan , totalmente de acuerdo contigo, pero pueden exaltar en muchas direcciones: provocando placer, rechazo, denuncia, construyendo imágenes mentales que difieren del receptor que vea, escuche, toque o huela (pues ya hay también "arte aromático"). Es un tema muy complejo y me encanta que hayas aportado tu visión al post pues, como suele ocurrir en todo, hay muchas maneras de leer y valorar todo cuanto nos rodea. La riqueza de perspectivas es vital para incitar a la pregunta y el pensamiento crítico.

Finalmente, decir que en el caso concreto de este tipo de piezas, sus compositores se rebelan. No quieren ser escuchados mientras, por ejemplo, se pinta o se escribe (quieren ser protagonistas, reivindican una escucha completamente activa). No quieren ser música de fondo, reniegan de ser acompañamiento de nada.

¡Otro abrazo bien grande para ti y gracias a ti por tus palabras, SIEMPRE!

PD: en el post, en la parte inferior, añado un enlace en el que, por ejemplo, su autor sí quiso establecer relaciones entre los lenguajes plástico y musical para lo que recurre a colores y masas en movimiento. ¡Ojalá lo disfrutéis! ¡GRACIAS A TOD@S!

Vicky dijo...

A Borges lo obsesionaban los laberintos, los espejos y la sátira. Por ser música, estas obras están cargadas de espejos, reflejos e ilusiones. Cuando los músicos experimentales desafinaban los instrumentos y los ponían en escena, ni siquiera los mejores directores lograban identificar el instrumento. Un golpe mortal a lo no "acustomático", basado en la relación elemento sonido".

Luz dijo...

¡Hola Vicky! Antes de nada, disculpa la tardanza en responder. Borges me fascina desde que su Aleph pasó por mis manos. John Cage es otra de las figuras que más llama mi atención por todo lo que cuenta en relación al ruido y el silencio. Me gusta la música experimental :) ¡Abrazos, amiga!