martes, 21 de octubre de 2014

Geranios rojos



Camino por la calle. A mi derecha un hombre con muletas se resguarda del frío bajo una vieja manta llena de remiendos. Doy cinco pasos más. Otro hombre se hace un ovillo mientras abraza un pequeño pañuelo cubierto de lágrimas. Diez pasos más. Tres hombres discuten por un tercio de cerveza. Un paso. Mariano duerme en el interior de un ataúd hecho con cartones recogidos en uno de los contenedores de las calles traseras, protegido de la vida, guardado de las miradas diurnas hasta que llega la mañana, momento de dormir para recuperarse de una noche de insomnio por el frío que duele en sus articulaciones. Me gusta el pequeño tiesto que ha colocado junto a su cabeza. Me gusta la delicadeza y mimo con el que lo cuida. No hay luz más brillante que la de su sonrisa al contemplar ese diminuto suspiro de vida, ese reflejo del guerrero que dormita en su piel, ese ligero aroma fresco que impregna su hoy, ese casi imperceptible nexo consigo mismo.

Me enamora un jardín ubicado bajo las luces apagadas de la Gran Vía.

11 comentarios:

Franziska dijo...

Esta es otra forma de guerra, de abandono social. ¿Cómo tenemos el valor de dejar abandonadas a las personas durmiendo en la calle? Se nos tendría que caer a todos la cara de vergüenza, hay recursos para evitar esa situación. No es una excusa el que sean muchos y que ocurra en todas las ciudades, no, no lo es.

Si produce ternura que un hombre cuide de un tiesto en una situación de abandono como la que describes. Es alguien que aún no ha lo ha perdido todo: aún encuentra la belleza y le da una asensación de hogar tenerla en un tiesto. Es un detalle extraordinariamente delicado pero, al mismo tiempo, que desgarrador testimonio de la soledad.

Tracy dijo...

Síntoma de una sensibilidad que arropa su piel día tras día.

Timonera dijo...

Precioso relato, Luz, aunque duro y esperanzador a partes iguales. La belleza es capaz de crecer en cualquier sitio.

A pocos metros del portal de mi casa, aquí en París, hay una pareja que está instalada en un portal permanentemente. Lo cierto es que nunca les he dejado de ver sonreír cada vez que paso. Me emocionan y me dan mucho qué pensar sobre el concepto de riqueza.

Un abrazote

Fanny Sinrima dijo...

Precioso relato por el tema tan sensible y por la sencillez de tus palabras. Me gusta el detalle de poner de relieve la sensibilidad que puede haber en una persona que tan solo tiene la calle como casa, porque en cualquier persona por pobre que se sea y por deteriorado que esté su aspecto, puede habitar un gran corazón.
Un abrazo.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Dentro del gran vertedero que es la sociedad de hoy día existen jardines así, jardines sencillos y valientes que cuando se cansan de luchar y caen... se levantan y vuelven a luchar... y riegan sus flores.

Me gustó mucho la sencillez y decisión del relato y las ilustraciones. Enhorabuena por tu trabajo.

Un abrazo.

Luz dijo...

Franziska... Tristemente hay muchas formas de violencia, demasiadas. Ojalá un día logremos terminar con todas ellas porque estoy contigo, no hay excusa.

Tracy... Así es... ¡Cuánto poder de significación puede guardar una flor! :-)

Timonera... Muchas gracias por tus palabras. Esa pareja de París me recuerda a una que hace unos años había en la céntrica calle del Carmen. Hoy ya no la veo pero siempre recordaré la luz que había en sus rostros: envidiable. ¡Otro abrazote timonero para ti!

Fanny... Gracias por palabras tan generosas. ¡Me alegra mucho que te haya gustado! La belleza se presenta de las maneras más insospechadas. Un abrazo.

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A LAS CUATRO POR VUESTROS COMENTARIOS! ¡En breve paso por vuestros blogs!

Luz dijo...

Ximo... ¿O ACAPU? ¿Cómo prefieres que te llamen? Bienvenido a Luz Caroba, muchas gracias por tus palabras. Es verdad, cuando se va transitando por el hormigón gris prefabricado con chicles todavía más grises por el paso de huellas hipergrises... A veces se encuentran hermosos jardines, diminutos pero intensos. Gracias. Un abrazo.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Luz, prefiero que me llames Ximo, aunque hay gente que me llama Acapu :) Acapu es el seudónimo que uso para firmar mis ilustraciones y viñetas.

Es verdad eso que dices del gris prefabricado y de las huellas hipergrises... tantos cuadros tristes... por eso seguiremos peleando para encontrar esos jardines que pinten de verde la vida, a pesar de los pesares :)

Muchas gracias por pasarte por mi planeta y dejar tu huella allí, eres siempre bienvenida :)

Salud y geranios de colores para ti.

Elda dijo...

Que bonito relato Luz, me ha provocado una serie de sentimientos y entre ellos el de ternura por esa luz que ilumina la mirada del mendigo y le da fuerza para seguir su calamitosa de vida.
Fue muy bonito leerte.
Un abrazo.

CrisC dijo...

Es uno de los aromas de mi infancia, el de los geranios, lo supe mucho después.

Luz dijo...

Elda... Muchas gracias :) Es un placer contar con tus palabras, SIEMPRE. Un abrazo.

CrisC... Resulta impresionante el poder de evocación que puede tener un olor. También el aroma de los geranios formó parte de mi infancia :)

¡MUCHAS GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS!