lunes, 22 de febrero de 2016

À L ´ A r r e t D e B u s


I. Le veo acercarse lentamente, con su cuerpo minado por la incertidumbre y el miedo a que mañana no haya ración de pan para cuatro bocas. Se sitúa en fila de a uno al igual que el resto de sus compañer@s. Tod@s ell@s desconocen los designios del brazo ejecutor para el que son un número innecesario en el periodo de no ciudadanía. Tose. Revisa un tupper mal cerrado. Bosteza. Vuelve a colocarse perfectamente ante la pared de fusilamiento. Se oye el sonido de un motor. Cinco y veinte de la mañana.

Llega el Barquero.

II. A veces me detengo y medito sobre los grandes pasos que dice dar una Humanidad que camina por la Luna sin saber hacerlo en la Tierra. Nos prohíbe, nos obstaculiza, nos impide el movimiento y el cambio. De un continente a otro, de un país a otro, de un...  
No he viajado mucho. Quizá solo ocurra en el planeta que habito. Observo mi país y los de alrededor. No dejo de ver muchas pequeñas cuentas independientes ligadas por un solo hilo en cuyo nombre se atenta todos los días (contra las necesidades básicas, contra el derecho a vivir sin camino de lágrimas, contra la obligación de ser un@ mism@)


Fotografía y texto: Luz Caroba (e. m a r q u é s)

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