lunes, 13 de junio de 2016

Diarios de raíl


Alzo la mirada: flechas luminosas marcando las vías de evacuación. Miro al frente: cartel luminoso de salida. Miro hacia fuera: una única y gran flecha punteada enfatiza la inercia marcada por un conductor desconocido.
Enormes corolas esféricas asaltan los cristales. Veo lúmenes florecidos por doquier. Podría estar en Lilliput  o soñando un jardín donde soy un insecto dentro de un envase agujereado por los minutos. Sí, eso es, un tetra brik o una coca-cola de cuneta. Algo típico y transtemporal. Me fundiré con el barro, explosionará esta órbita y allí seguirá, la incorruptible venta de dicha roja en aleación de aluminio.
Viajo en tren, sola, en absoluta oscuridad.
Texto: © Luz Caroba

2 comentarios:

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Hacernos creer que el sistema socioeconómico que sufrimos es eterno, es el triunfo de la gran maquinaria publicitaria que lo sostiene en nuestro imaginario.
Hacernos creer que viajamos solos, en absoluta oscuridad, es el triunfo de quien se encarga de plantar en nuestros anhelos vallas publicitarias luminosas y salvadoras. Sin ellas -dice y repite hasta la saciedad la insociedaridad- no hay presente, ni hubo pasado, ni habrá futuro.
No vivo en Madrid, aquí no hay bocas de metro, pero hay sueños sin techo, también. Y también rezuma constante la melancolía hecha canción, o hecha poema, o hecha contenedor. Y aquí como allí como en cualquier otro lugar del mundo hay personas que no se resignan a quedarse atrapadas en el sinsentido del lamento eterno. Por difícil que sea.

Hacía un año que no entraba en tu blog, de ahí este comentario largo. Por supuesto te felicito por la variedad de tu línea, de tu trazo, de tu imaginación y ese no limitarte nunca a un solo arte. Y también te digo que tu caminar artístico solo está dando sus primeros pasos. Hay tanto arte que aún pugna por abrirse dentro de ti... (Sí, soy exigente) (porque sé de lo que eres capaz)

Y es que todas (todas las personas) aprendemos con nuestra sangre, nuestro sudor y nuestras lágrimas a liberarnos, a decirnos, a no permitir que nadie se aproveche de nuestra vulnerabilidad, a ser felices con el techo (o el sintecho) que nos arrulla los sueños, a convivir con la tristeza, a rebelarnos, a vivir...

Y el arte es un raíl estupendo para transportar tanta vida como la que nace y muere cada día en todos y cada uno de los trenes del universo.

Quizá tarde otra vez un año en encontrar el camino que me lleva hasta tu arte. No lo sé. Pero sea como sea sabes que siempre, en algún lugar, hay una sonrisa para ti.

Un saludo.

L u z C a r o b a dijo...

Muy interesante la lectura que haces del post. Se nota que recuerdas alguno de mis trabajos por el uso que haces de palabras como "insociedaridad", que utilicé en alguno de mis dibu-poemas de hace algún tiempo (publicados aquí, en Luz Caroba).

Entiendo esa "no resignación" de la que hablas y la comparto.

Me alegra que vuelvas por estos lares, Ximo. Tus comentarios son bienvenidos siempre que te pases por aquí, pues son las palabras escritas de quienes me visitáis el único feedback que tengo del blog. Gracias también por tu exigencia. Tomo nota de cuanto dices.

Un saludo.

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