martes, 21 de febrero de 2017

Veo las ramas

dobladas del árbol que hay frente a mí, arqueadas lentamente por la acción del viento, transigiendo en la dirección a tomar aunque quizá fuera más correcto calificar su decisión como la de acatar, sumisas, la autoridad de un ente que no ven pero sienten en cada yema, o futura rama, o futura hoja, o futura flor.

Así veo también tu espina dorsal, tallo de un cuello que sostiene la fragua donde emerge la pesadez del monótono correr diario hacia ninguna parte, pero también la sombra que hará que te eleves en busca del oxígeno de la duda.



Texto: Luz Caroba

2 comentarios:

Amparo dijo...

Fantástico. Respira.

L u z C a r o b a dijo...

Muchas gracias, Amparo. Un abrazo.

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